Navegando por internet me topé con este vídeo que ha colgado Carolina Jiménez, una ex compañera de trabajo en Ilion cuando estuve trabajando en la película Planet 51. Además, casualidades de la vida, la primera parte del vídeo coincide con una de las secuencias en las que estuve trabajando, por lo que os podré comentar cómo fue el trabajo con mayor precisión.




En cualquier caso, empiezo por explicaros las cuatro diferentes fases del trabajo que aquí se nos muestra.

Step 1: Storyboard. Siendo precisos, deberíamos aclarar que este vídeo más el que storyboard, sería la animática 2D. El storyboard son los dibujos estáticos sobre papel, como si de un cómic se tratase. Es una herramienta fundamental en las producciones de animación y que también se utiliza en las películas de acción real en secuencias complicadas, como pueden ser las persecuciones.
La animática 2D sería el montaje de los distintos dibujos del storyboard, tal y como se muestra en el vídeo. Es muy útil como primer paso en el proceso de montaje.

Step2: Animática 3D
. Es una herramienta que, pese a no lucir demasiado, es tremendamente importante, ya que marcará el resto del proceso de forma decisiva. Colocaremos por primera vez las cámaras en la escena 3D y hacemos una animación muy básica de los personajes para hacernos una idea aproximada de los tiempos de animación.

Step 3: Animación. Los animadores han animado el plano, por lo que hay una gran parte del trabajo hecho. Sin embargo, el plano todavía se encuentra a media cocción. Aún falta mucho por hacer. La iluminación, los efectos y la postproducción será fundamentales para que la película resulte cálida y atractiva para el espectador. Por tanto, aunque nos encontremos ante películas de animación, ésta sólo es un pequeña parte de enorme trabajo artístico y visual que requiere una película animada de calidad.

Step 4: Iluminación, efectos especiales y postproducción. Aquí es donde entro yo en acción, ya que trabajé elaborando efectos en esta película. Los treinta primeros segundos del vídeo fueron en los yo intervine elaborando el efecto de polvo. En estos seis o siete planos invertí aproximadamente un par de semanas de trabajo, en los que tuve que hacer fundamentalmente el polvo que levanta el coche, el robot y el del propio desierto.
Aunque no trabajé en los planos posteriores, creo que es interesante que os los comente porque son los más interesantes y exigentes, desde el punto de vista de los efectos. Me parecen especialmente buenos el plano en el que se levanta la antena de la base, de la que cae una arena que Augusto Lombardi trabajó de forma espectacular, y los planos generales por la grandísima cantidad de polvo que exigían y con las dificultades técnicas que ello conlleva. De este trabajo se encargo Sandro Di Segni.
Si miramos el vídeo, es muy interesante fijarse en la parte sólo de animación para que se observe la diferencia entre la película sin efectos e iluminación y en la película con éstos ya aplicados. Todas las fases del proceso son fundamentales, ya que es el conjunto lo que le da valor a la película.
También creo que se debe valorar el enorme trabajo de iluminación que tiene Planet 51, ya que personalmente, creo que es el punto más fuerte del proyecto. Cada escenario, cada objeto y cada personaje fueron iluminados con un detalle realmente exquisito.
Espero que os haya resultado interesante escudriñar un poco el proceso de la producción de un largometraje de animación. Sin embargo, los procesos que he comentado no creo que represente ni la mitad del trabajo total de un proyecto de esta magnitud. Habrá otras ocasiones de profundizar sobre el proceso de modelado, texturizado, rigging o creación de las articulaciones de los personajes, etc, etc, etc, y así lo haremos. Hasta entonces un fuerte abrazo y mi más sincera enhorabuena a todos los integrantes del equipo que hizo posible esta película, porque cuando uno se pone a analizar con detalle los diferentes aspectos de la película, sólo se encuentra trabajo, cariño y talento.

No era una película que esperase con ninguna gana. Por lo general, las películas de Dreamworks (Monstruos contra alienígenas, Kung Fu Panda, la saga Shreck y otras tantas) no suelen gustarme demasiado. Sin embargo, Cómo entrenar tu dragón consiguió encandilarme desde el primer minuto de la película. Aunque nos encontramos con una buena dosis de clichés en la relación del protagonista, Hiccup, con su padre, con la chica que le gusta y con el resto del pueblo, la película como tal, en mi opinión, es una verdadera maravilla.

La dirección de la pareja DeBlois- Sanders, que ya trabajaron juntos en diferentes trabajos como Lilo & Stich de Disney, es estupenda. La película no decae en ningún momento y las escenas de acción, que son muchas y complicadas, están tratadas a la perfección, no resultan superfluas y tampoco marean. Aspecto éste bastante importante porque ésta es una película que es absolutamene recomendable ver 3D. En plena era de la imagen estereoscópica son cada vez más las películas que ofrecen la posibilidad de verse en este formato, pero pocas son las que aprovechan y saben explotar esta nueva forma de expresión cinematográfica. El hecho de que nos encontremos a caballo entre las dos y las tres dimensiones hace que las pelíuclas tengan que buscar un punto medio que funcione en los dos formatos. Y esto no siempre es fácil.
El arte de Cómo entrenar tu dragón es también muy notable. Si bien la pareja protagonista no es especialmente interesante, ni desde el punto de vista creativo ni como personaje, sí que el resto de los vikingos son buenísimos. A nivel visual, la película también es impresionante, tanto a nivel de fondos como en la fotografía.

Otro de los aspectos que más me gustaron de la película es el gran trabajo de desarrollo de personajes de los dragones. El appeal, término muy utilizado en animación y que hace referencia a la capacidad de un personaje de conectar con el público, que tienen los diferentes dragones es enorme, especialmente la del dragón protagonista, el Furía Nocturna. A continuación podéis ver unas muestras del estudio de cada dragón que hizo el equipo de la película.

Lección 1: Deadly Nadder


Lección 2: Gronckle


Lección 3: Monsturous Nightmare


Lección 4: Hideous Zippleback

Lección 5: Night Fury


Lección 6: Terrible Terror


En definitiva, una gran película que hay que ver sin duda en pantalla grande.
El apóstol es el título con el que la animación española romperá una nueva barrera. Y es que esta película, realizada por la producta Artefacto en Santiago de Compostela, será la primera en stop-motion en nuestro país. Para todos aquellos que no estén familiarizados con este término, aclararles que el stop-motion se trata de una técnica de animación que se lleva a cabo a través de la manipulación de marionetas. Es una de las técnicas más artesanales de animación, ya que tanto la escenografía como el modelado de personajes y la animación exigen el contacto directo con los materiales. Sin embargo, en estos aspectos radica por igual la enorme belleza de este tipo de animación, como la gran dificultad de su explosión comercial. Los altos costes y la escasa tradición en nuestro país (reducida básicamente a pequeñas productoras de Galicia y Valencia) hacen que la producción de películas con muñecos quede reducida a la mínima expresión.

Es éste el primero de los motivos porque el he dedicado un especial cuidado a este artículo. Como animador, reconozco el enorme mérito que tiene la realización de una producción de este tipo en España y creo que es de recibo que sea valorada como tal. Paradójicamente, en plena moda de la animación 3D, este último año ha sido especialmente prolífico para el cine en esta técnica con películas como Los mundos de Coraline, Fantastic Mr.Fox o Mary and Max. Todas ellas películas de un enorme valor artísitico y, sobre todo, cinematográfico.

El segundo motivo por el que me he dejado cautivar por el próximo estreno de El apóstol es por el género que aborda. Es animación de misterio y para un público adulto. La historia desprende un tufillo al más puro estilo Bécquer que a mí particularmente me encanta. De la historia sólo sabemos aún que está protagonizada por Rodrigo, un convicto que huye de prisión y tratará de recuperar un botín que escondió antes de su estancia en el presidio. De momento nos tendremos que contentar con la breve sinopsis y el teaser con el que su productora, Artefacto, presenta el largometraje.




El elenco con el que cuenta la película es inmejorable. Luis Tosar, Jorge Sanz, Carlos Blanco, Geraldine Chaplin o un clásico ya fallecido de nuestro cine de terror como Paul Naschy, es sólo parte del reparto con el que Fernando Cortizo, director de la película, contó durante su rodaje. Una de las particularidades de esta producción es que no se utilizó animática, si no que los propios actores, que ofrecieron su imagen y su voz para dar vida a sus personajes de látex, también rodaron previamente la película teatralmente para "enriquecer" la animación. Entrecomilleo enriquecer porque éste aspecto no me parece siempre positivo, al igual que me ocurre con la captura de movimiento o la rotoscopía, limita mucho las posibilidades creativas del animador.

El propio Cortizo define su proyecto como arriesgado, como no podía ser de otra forma. Toda la animación que se produce en España es arriesgada, si es para adultos mucho más y si es stop-motion difícilmente haya financiación suficiente para afrontar el proyecto. Es por este motivo que se buscaron imaginativas fórmulas para sacar el proyecto adelante. Todo aquel que quiso pudo ser coproductor de esta película mediante a la aportación de 30 euros a través de la página web de la película. A través de esta vía sus realizadores pretendieron completar los 500.000 euros que faltaban de total de un presupuesto de 2 millones de euros. Finalmente, 600 personas colaboraron con la iniciativa. A cambio, participarán durante 3 años de los beneficios de la película, en función de la inversión que hiciesen, tendrían la posibilidad de visitar el rodaje de la película, ir al estreno y otras muchas ventajas.

Para finalizar, he de decir que mis expectativas sobre El Apóstol en los cines son bastante altas. Los trabajos anteriores de Fernando Cortizo me gustan y creo que esta película sigue una línea parecida aunque subiendo varios puntos la exigencia en varios aspectos. Un proyecto de dos años, 15 meses de rodaje, animadores de reconocimiento internacional, un músico de primera talla, actores de talento indiscutible y el apoyo de las instituciones son aspectos suficientes para pensar que El Apóstol es un proyecto sóldio. Sin embargo, sólo espero que que cuando vaya al cine el próximo 25 de julio no me encuentre solo en una diminuta sala. En mi opinión, la publicitación de la película está siendo realmente escasa hasta la fecha y demasiado localizada en Galicia.

Un servidor desde este periódico pone su granito de arena para que no sea así y desea lo mejor para este proyecto y todos los que han apostado por él. Sinceramente, mucha suerte.