El apóstol de Fernando Cortizo

El apóstol es el título con el que la animación española romperá una nueva barrera. Y es que esta película, realizada por la producta Artefacto en Santiago de Compostela, será la primera en stop-motion en nuestro país. Para todos aquellos que no estén familiarizados con este término, aclararles que el stop-motion se trata de una técnica de animación que se lleva a cabo a través de la manipulación de marionetas. Es una de las técnicas más artesanales de animación, ya que tanto la escenografía como el modelado de personajes y la animación exigen el contacto directo con los materiales. Sin embargo, en estos aspectos radica por igual la enorme belleza de este tipo de animación, como la gran dificultad de su explosión comercial. Los altos costes y la escasa tradición en nuestro país (reducida básicamente a pequeñas productoras de Galicia y Valencia) hacen que la producción de películas con muñecos quede reducida a la mínima expresión.

Es éste el primero de los motivos porque el he dedicado un especial cuidado a este artículo. Como animador, reconozco el enorme mérito que tiene la realización de una producción de este tipo en España y creo que es de recibo que sea valorada como tal. Paradójicamente, en plena moda de la animación 3D, este último año ha sido especialmente prolífico para el cine en esta técnica con películas como Los mundos de Coraline, Fantastic Mr.Fox o Mary and Max. Todas ellas películas de un enorme valor artísitico y, sobre todo, cinematográfico.

El segundo motivo por el que me he dejado cautivar por el próximo estreno de El apóstol es por el género que aborda. Es animación de misterio y para un público adulto. La historia desprende un tufillo al más puro estilo Bécquer que a mí particularmente me encanta. De la historia sólo sabemos aún que está protagonizada por Rodrigo, un convicto que huye de prisión y tratará de recuperar un botín que escondió antes de su estancia en el presidio. De momento nos tendremos que contentar con la breve sinopsis y el teaser con el que su productora, Artefacto, presenta el largometraje.




El elenco con el que cuenta la película es inmejorable. Luis Tosar, Jorge Sanz, Carlos Blanco, Geraldine Chaplin o un clásico ya fallecido de nuestro cine de terror como Paul Naschy, es sólo parte del reparto con el que Fernando Cortizo, director de la película, contó durante su rodaje. Una de las particularidades de esta producción es que no se utilizó animática, si no que los propios actores, que ofrecieron su imagen y su voz para dar vida a sus personajes de látex, también rodaron previamente la película teatralmente para "enriquecer" la animación. Entrecomilleo enriquecer porque éste aspecto no me parece siempre positivo, al igual que me ocurre con la captura de movimiento o la rotoscopía, limita mucho las posibilidades creativas del animador.

El propio Cortizo define su proyecto como arriesgado, como no podía ser de otra forma. Toda la animación que se produce en España es arriesgada, si es para adultos mucho más y si es stop-motion difícilmente haya financiación suficiente para afrontar el proyecto. Es por este motivo que se buscaron imaginativas fórmulas para sacar el proyecto adelante. Todo aquel que quiso pudo ser coproductor de esta película mediante a la aportación de 30 euros a través de la página web de la película. A través de esta vía sus realizadores pretendieron completar los 500.000 euros que faltaban de total de un presupuesto de 2 millones de euros. Finalmente, 600 personas colaboraron con la iniciativa. A cambio, participarán durante 3 años de los beneficios de la película, en función de la inversión que hiciesen, tendrían la posibilidad de visitar el rodaje de la película, ir al estreno y otras muchas ventajas.

Para finalizar, he de decir que mis expectativas sobre El Apóstol en los cines son bastante altas. Los trabajos anteriores de Fernando Cortizo me gustan y creo que esta película sigue una línea parecida aunque subiendo varios puntos la exigencia en varios aspectos. Un proyecto de dos años, 15 meses de rodaje, animadores de reconocimiento internacional, un músico de primera talla, actores de talento indiscutible y el apoyo de las instituciones son aspectos suficientes para pensar que El Apóstol es un proyecto sóldio. Sin embargo, sólo espero que que cuando vaya al cine el próximo 25 de julio no me encuentre solo en una diminuta sala. En mi opinión, la publicitación de la película está siendo realmente escasa hasta la fecha y demasiado localizada en Galicia.

Un servidor desde este periódico pone su granito de arena para que no sea así y desea lo mejor para este proyecto y todos los que han apostado por él. Sinceramente, mucha suerte.

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