Comparto una pieza que vi ayer en el blog arteyanimacion.es. Los autores, Derek Kwok y Henri Won, son dos fans de la saga de Batman y han hecho este trabajo de stop motion con una serie de muñecos que están a la venta en las tiendas.




Mas allá del valor artístico de la animación, lo que más interesante me parece de este tipo de piezas es el enorme valor añadido que ofrecen a los productos, en este caso a la película Batman. Es esta la forma en que el público de hoy entiende la relación con los productos. Se acabó el consumidor puro y duro que se traga lo que le venden sin más, para llegar el usuario. Por usuarios hay que entender a un público participativo y muy motivado para colaborar en el desarrollo de la comunidad en la que participe.

En la línea de este trabajo de Batman, hay muchos otros. Solo hay que tirar de memoria un segundo para acordarnos de la parodia de Lost con las imágenes  de la película El hundimiento. Sobra decir la difusión que tuvo este vídeo y la publicidad completamente gratuita que supuso para la serie.



Me llamó especialmente la atención uno de un chico catalán de once o doce años, llamado Pep Domenech y que hizo un vídeo en stop-motion con el audio de Jurasick Park.



A lo largo de este fin de semana he tenido mi primera experiencia con Blender. Ha sido en un seminario organizado por PepeLand School, y recomiendo a todos que participen en posteriores seminarios porque la escuela es más que recomendable. 
 
 El seminario ha sido de unas 15 horas en las que se nos ha dado una visión general del programa. Blender ha sido tratado como lo que es, un software de 3D más, con sus ventajas y sus inconvenientes. Sin embargo, que un programa de software libre resulte tan competitivo, es muy estimulante para facilitar que todos aquellos interesados en lanzar proyectos de animación se puedan tirar a la piscina sin la inversión que supone la compra de licencias de otro software.

Si bien otros programas libres, como puede ser Gimp, tienen ciertas limitaciones con respecto a sus competidores comerciales, como Photoshop, Blender es plenamente competitivo. A nivel de modelado es super pontente, así como en animación. La parte de efectos parece la menos desarrollada hasta el momento, pero aún así, también cuenta con conceptos interesantes y que prometen de cara al futuro.


Ayer, "paseando" por el grupo de facebook Spanish Animators, Oscar Martin Quintanilla hizo una bonita aportación con este trabajo de Ryan Woodward. La animación tiene un trabajo de rastros y animación añadida que generan un flujo en la acción realmente increíble.



Este trabajo le permitió a Ryan Woodward hacer algunos doodles bastante curiososos que se puden ver pinchando aquí, tal y como aportó otro de los integrantes del grupo Spanish Animators, Alberto Cruz.

Entre todos, ha salido un bonito post.
Lo bueno de colarse en una piscina es que no sabes con puedes encontrarte.



Gracias a Karina Letelier por la aportación del corto.
El estudio AKA ataca de nuevo con esta bonita adaptación del espíritu olímpico.



.
Divertida serie de animación realizada por el estudio coreando Tuba Enterteiment.

¡Qué la disfrutéis!


John Hubley encontró en la UPA la libertad artística que no tenía en Disney. Hubley, muy influenciado por la obra de Chuck Jones, comenzó a proponer en Disney una animación más experimental y no tan cercana al realismo. La compañía, con unas ideas mucho más conservadoras,  se mostró impermeable a las propuestas de Hubley, lo que provocó la célebre huelga de Disney del 41, que terminó con Hubley y otra buena parte del talento creativo de Disney fuera de la compañía. 
Todo este grupo trabajó junto en diferentes proyectos y bajo distintas denominaciones para finalmente conformar la UPA, que durante bastante tiempo vivió de los trabajos de propaganda y educación que le encargaba el gobierno americano. Flat Hatting es una de esos trabajos.


Locura curiosa. Creo que es la mejor forma de describir este corto del colectivo, Heliofant, dirigido por Louis Lefebvre. Es un trabajo plagado de simbolismos que comienza con las delicadas manos de una mujer que maneja los hilos del poder, representado primero por George Bush y después por un simpático Obama. A partir de aquí se desata una debacle de destrucción y sufrimiento en el que se mezclan religion, nacionalismos, autómatas, etc, etc.
El trabajo en un principio me ha resultado completamente desconcertante. A partir de un punto he dejado de pensar y simplemente me he dejado llevar, como si de un videoclip se tratase. Finalmente  ha conseguido dejarme un buen sabor de boca.



Con esta entrada estreno una sección que llamaré "El descansillo". En ella hablaremos de aspectos que, aunque están relacionados con la animación y el cine, no habla de éstos en si mísmo.

Esta primera entrada la voy a dedicar a hablar de la confrontación que parece haber entre el copyright y las licencias creative commons. Lo primero que habría que aclarar es que no hay ninguna confrontación entre ambas. O al menos, no debería haberla. Son dos tipos de licencias que responden a modelos de explotación muy distintos, pero no por ello, incompatibles. Para que se entienda lo que quiero explicar, voy a empezar por contextualizar un poco el panorama de la propiedad intelectual en la actualidad.

Desde el mismo momento en el que el autor ejecuta una obra, esté registrada o no por el creador, ésta ya está protegida por los derechos de autor. Esa obra no puede ser distribuida, modificada o comercializada por nadie sin el consentimiento expreso de la persona que la ha realizado. Este modelo en la era pre-internet, todavía podría tener sentido. Al menos, podríamos decir que era más o menos controlable. Sin embargo, a partir de la irrupción de internet, de los blogs y de las redes sociales, el modelo de copyright se muestra completamente desbordado y obsoleto. ¿Qué sentido tener un medio de comunicación con las posibilidades quasi infinitas que ofrece internet y sistema de protección intelectual que entorpece todo ese flujo de información? Simplemente es un absurdo. Ante esta situación, hace unos diez años Lawrence Lessing funda en EEUU la organización Creative Commons, a partir de la filosfía del copyleft, que ya tenía bastante recorrido en el área del software libre. Creative Commons es el traslado de esa misma filosofía a otro tipo obras como el cine, obras literarias, fotografías, blogs, etc ¿Y qué es Creative Commons? No es ni más ni menos que una alternativa al modelo de copyright, en el que todos los derechos de una obra están reservados. Ahora, con las creative commons (también representadas como CC), permite al autor decidir qué derechos están reservados y que otros derechos ofrece libremente al público. Es simplemente eso,una alternativa. Una nueva forma de entender el consumo y el negocio en nuestros días. 


Gráfico extraído de www.javiervelilla.org

Gracias a que Javier Velilla tiene su blog bajo licencia CC, he podido coger este gráfico que explica muy bien cuáles son los puntos en común y en cuáles difiere copyright y CC. Esta es exáctamente la filosfía de internet.


Actualmente estoy trabajando en un proyecto de una película llamada Inn Between y que espero presentaros en breve. Todo este proyecto lo licenciaré bajo este tipo de licencia. ¿Por qué? ¿Porque soy un hippie inutil que no quiere ganar dinero? Evidentemente no, al menos en lo de hippie. Lo otro ya se verá según vaya la cosa. Lo que tengo en mente es un proyecto mastodóntico y espero que tanto yo como la gente que trabaje conmigo en su desarrollo vivamos de él durante el tiempo que dure. Si no es así, no lo haré. El único motivo por el que usaré este tipo de licencias, a parte de porque comulgue con la filosofía, es porque es la forma de que, en primer lugar, mi proyecto consiga difusión. Cuanta más gente lo copie, lo comparta y lo disfrute, muchísimo mejor. Yo no tengo 50 millones de euros con los que empapelar las marquesinas de los autobuses con publicidad. Ni un canal de televisión, ni una radio. Sin embargo, sí que cuento con un medio de comunicación de masas como es internet donde la información, si no tiene trabas, literalmente vuelta. Y para todos los que tenemos inquietudes por hacer proyectos propios, esto nos dibuja una sonrisa de oreja a oreja. Nos ofrece la posiblidad de mostraros nuestro trabajo y que vosotros juzguéis si os gusta o no. Esto hace 10 años era imposible. Esto es lo maravilloso que ofrece la red, una democratización de todo. Tanto de la expresión de ideas, como del negocio.

La segunda razón por la que es interesante Creative Commons es porque permite al público participar de forma activa en el proyecto. Compartimos nuestra idea para que todo aquel que se enamore de ella pueda disfrutarla. De esta forma, la persona se siente parte del proyecto y nosotros ganamos un bien añadido para nuestro proyecto, que es el bien que esa persona haya realizado libremente (ya sea una ilustración, un cuento, una canción o lo que sea).  Lo que ese usuario pueda hacer luego o no con esa obra derivada, ya dependerá de lo restrictiva que sea nuestra licencia. Pero eso lo decidimos nosotros. Lo interesante de todo esto es que además de haber ofrecido algo nuevo a nuestra idea, este chico compartirá lo que ha hecho con sus amigos y el resto de su entorno. De esta forma, donde antes había un solo entorno que conocía el proyecto, que era el mío, ahora hay dos. Y así es como la bola de nieve crece y crece.



 La tercera ventaja es que puede incentivar a que terceras personas puedan hacer negocio con nuestra idea; y que de ese negocio participemos nosotros. Pongamos un ejemplo. Yo estoy haciendo mi  película, Inn Between, y un tipo lee la historia, le gusta y decide hacer una novela gráfica con mi idea. Si nuestra licencia no tiene la restricción comercial de obras derivadas, directamente podría venderla. En ese caso, nuestro beneficio no sería directamente económico, porque él será dueño de los derechos de explotación de la novela gráfica, pero sí tendríamos beneficios a nivel de promoción de nuestra idea a coste cero. Visto de esta forma no es ninguna tontería, pero bueno, podríamos pensar que no queremos que nadie se lucre de nuestra idea, así que establecemos la limitación comercial. Nuestra obra no se puede vender ni tampoco las obras derivadas de ésta. Si el ilustrador está realmente interesado en hacer la novela gráfica y se encuentra con la restricción comercial, puede ponerse en contacto con nosotros y llegar a un acuerdo. De esta forma tendríamos a coste nuevamente cero la promoción que nos ofrece la novela, además del beneficio económico (o del tipo que sea) que hayamos acordado. 

En cualquier caso, como veis, las posibilidades que ofrece son muchas. Ni es la panacea ni el fin de la propiedad intelectual. Porque de hecho defiende la propiedad intelectual. Simplemente abre un abanico de difusión que el copyright no permite, al menos de forma ágil. En ningún caso hay que demonizar ni un modelo ni otro. Como dije al principio son dos modelos diferentes de entender la explotación comercial. Y como en todo, en la pluralidad y la existencia de alternativas está la virtud.
Simpático cortometraje que nos llega del Animation Workshop.


Llama mucho la atención el contraste tan grande que hay entre una estética muy corpórea, casi simulando stop-motion, de los bichos con un estilo mucho más cartoon del universo de la anciana.
Un paseo por un instante de una invasión zombie...
Bonito videoclip de la banda francesa Tryo.

Os dejo aquí unos test de animación, rigging y rendering del cortometraje Alike. Trabajo realizado completamente con el software Blender por el equipo de Pepeland School y que tiene una pinta maravillosa.



.

Corto con ritmo irregular pero con una bonita ambientación y con la magia del stop-motion


También publico el making off del corto. ¡Espero que lo disfrutéis!