Una mezcla entre noño y grotesco de lo más interesante en este corto escrito y dirigido por Robert Cullen.




Visto en Cartoon Brew
Hace tiempo que tengo en la cabeza escribir sobre la construcción de personajes. Concretamente desde que vi Big Hero 6, una película que creo que tiene cosas estupendas, como la dirección y el ritmo, que está muy bien y hace que la película se pase volando; pero que sin embargo tiene un aspecto que no me gustó mucho y que me dejó un sabor agridulce. Y es precisamente de lo que me gustaría hablar hoy, la construcción de personajes. Con esto no me refiero al diseño, que precisamente es algo que me parece que en Big Hero 6 está genial. Un estilo muy clásico pero muy bonito. Con la construcción de personajes me refiero a la personalidad de los componentes de la historia y su papel dentro de la película. Si no has visto Big Hero 6, te recomiendo que no sigas leyendo el post porque hablaré de situaciones concretas de la trama.


Antes de nada me gustaría aclarar que no he leído el cómic y que me ceñiré únicamente a lo que pude apreciar en la película. Y el aspecto que me resultó más llamativo fue el de Hiro, por ser el protagonista de la historia y, por tanto, la figura clave para articular las emociones de la película. Me parece que en un ansia de presentarlo como un héroe nato y un genio absoluto han acabado convirtiéndolo en un personaje vacío y con el que es muy difícil identificarse. Para que un personaje resulte verosímil considero importante que resulte coherente con el papel que representa dentro de la historia. Si una persona es un anciano, que se comporte como un anciano y si es un niño, que actúe como tal. Después cada personaje puede tener sus propias particularidades, más o menos maduro, más o menos seguro, más o menos sensato, pero siempre actuando como el personaje que representa para que resulte natural. En este caso Hiro es un adolescente de 14 años que actúa de forma absolutamente madura, cool, un genio de la ciencia que gana una beca con un invento que revoluciona la comunidad científica, el líder de una pandilla de genios universitarios que a su lado no lo parecen; y el héroe que descubre al asesino de su hermano, Tadashi. En definitiva es un personaje que no muestra defecto alguno. No sé si vosotros habéis sentido lo mismo cuando visteis la película, pero a mí el personaje me resultó bastante aburrido.



¿Hay un gran cambio entre el Hiro que inicia la película y el personaje que resulta del final de la misma? En mi opinión, muy poco. El personaje comienza la película perfecto, quizás un poco desencaminado con esto de las peleas de robots callejeras, pero es el mismo personaje perfecto y ganador que cuando acaba. El arco del personaje apenas evoluciona. No encontramos un Hiro inseguro al principio pero que se descubre como un personaje con coraje al final, como Frodo en El señor de los anillos. Tampoco encontramos en él un adolescente inmaduro e inseguro para afrontar su destino al inicio de la película, pero que crece con la trama de la película hasta aceptar su rol de líder, como ocurre con Simba en El rey León. Ni siquiera un genio en potencia ansioso por convertirse en el mejor lo antes posible, como Andrew Neiman en Wiplash. Hiro es todo eso ya al inicio de la película, y lo mantiene hasta el final, lo que lo convierte en un personaje un tanto plano.


Tadashi es el hermano de Hiro, con el que tiene una relación muy estrecha, y resulta una figura importante dentro de la narración, ya que juega el papel de mentor de Hiro y su muerte resulta ser el detonante que mueve la historia. A la relación entre estos dos personajes siento que le falta algo de profundidad. Son íntimos y viven en la misma habitación, pero hasta que Tadashi le muestra a Hiro su laboratorio, la vida de éste parece completamente ajena a su hermano, cuando éste es un completo apasionado de la ciencia. Creo que la película no termina de construir demasiado bien este vínculo, especialmente teniendo en cuenta la importancia del personaje de Tadashi dentro de la trama. Y es precisamente Tadashi quien abre las puertas del laboratorio a Hiro y le presenta a sus compañeros en la universidad, con los que forjará una fuerte amistad tras la muerte de su hermano. En mi opinión estos personajes están completamente desaprovechados y juegan un papel irrelevante dentro de la historia. Se podrían eliminar y no pasaría nada. Aportan algunas notas de humor en algún punto, pero no mucho más.



Desde mi punto de vista, el principal defecto que tienen los personajes es que no aportan nada a Hiro para conseguir su objetivo ni hacen evolucionar la trama en ningún punto. Y parte de este problema en mi opinión conecta con todo lo que comentaba arriba sobre el exceso de sobriedad del personaje de Hiro. ¿Qué pueden aportar los aliados a un personaje perfecto? Hiro es más valiente que todos ellos, es más inteligente y se convierte en el líder de una de un grupo universitarios, que en teoría deberían ser más maduros que él. Por no hablar de que como científico se sobra y se basta. Diferente hubiera sido si se hubiese planteado a un genio con gran potencial, pero que por su juventud aún no cuenta con los suficientes conocimientos para desarrollar todo lo que lleva dentro. Ahí los amigos científicos, más maduros y experimentados, podrían haber cumplido ese papel y haber completado el personaje de alguna forma.

Os comparto a continuación la escena en la que Hiro gana el concurso de talentos con sus microbots. A este niño está claro que en la universidad no se le ha perdido nada. ;)



En contraposición a todo lo que he comentado hasta ahora, me gustaría hablar del personaje de Baymax, que me parece una absoluta maravilla, precisamente porque es divertidísimo, interesante y resulta fundamental para el transcurso de la historia. Es un personaje que aporta al héroe cualidades con las que no cuenta; y sobre todo, que hace evolucionar la narración. Es Baymax el que lleva hasta Hiro hasta el hangar donde están los microbots robados ,por ejemplo. Y además lo hace de una forma absolutamente natural y coherente con el personaje. También es él el único capaz de escanear a toda la población para descubrir el paradero del villano. En definitva, está construido para que resulte imprescindible para que Hiro alcance su objetivo.



Esta escena define bastante bien el carácter de este Baymax. El timing tan lento que tiene, apoyado por una realización que potencia este aspecto con unos planos larguísimos, me parece tan arriesgado como bonito. Funciona genial.



Big Hero 6 en definitiva me parece una película que funciona bien, pero que para mi gusto le falla un aspecto fundamental como la construcción de personajes y, especialmente, del protagonista. Este aspecto no siento que sea un problema exclusivo de esta película, hay muchas otras en las que salgo del cine con una sensación parecida, como por ejemplo en Cómo entrenar a tu dragón, que además es una película que me encanta, pero en la que me parece que hay muchos personajes que aportan muy poco a la historia. La relación entre Hipo y Astrid resulta completamente vacía e irrelevante al lado del vínculo tan profundo que une al protagonista con Toothless (Desdentao en español). Astrid no aporta nada interesante a la película, como también ocurre con el resto de los niños. Al igual que en Big Hero 6 creo que este tipo de personajes dan un par de toques de humor, crean un poco de amplitud (o incluso apelotonan) en el universo  de la peli, pero no aportan nada a los personajes principales ni a la historia.


A mí personalmente me encanta el trabajo de personajes en Ratatoille, de Brad Bird. Es una película en la que el protagonismo es mucho más coral y con un gran elenco de personajes atractivos. Remy es el protagonista y lleva el mayor peso de la película por supuesto, pero hay otros personajes con un gran protagonismo dentro de la historia y con fuertes motivaciones, como Linguini, Coulette, el crítico gastronómico Ego o la familia de Remy, que quiere proteger a Remy a toda costa.

En Ratatoille nos encontramos por un lado con Remy, un personaje con un talento natural para la cocina, pero con el gran problema de ser una rata, lo que dificulta su sueño de convertirse en cocinero. Por otro lado está a Linguini, un aprendiz de cocinero con buen corazón pero con poco desparpajo para la cocina. Y es aquí donde los personajes se encuentran. Linguini tiene un par de manos que no sabe usar; y Remy tiene talento pero no tiene las condiciones físicas para poder cocinar. Ambos personajes se necesitan de forma inevitable para conseguir sus objetivos. Y este aspecto lo que los hace inseparables dentro de la trama.



Pero a su vez Linguini es inexperto y necesita a Coulette, que es una cocinera más experimentada, para desenvolverse dentro de la cocina. Y Coulette, a su vez es una cocinera ambiciosa que se siente desplazada por el éxito de Linguini (que en realidad no es de Linguini, sino de Remy, pero ella no lo sabe) nos presenta otro conflicto. El éxito del restaurante llega a los oídos del gran crítico gastronómico Ego, que ha perdido la ilusión y está más preocupado de destruir cocineros con su afilada pluma más que en disfrutar de su gran pasión, la comida. Todas las historias se entrecruza con naturalidad con la historia del protagonista generando un universo muy coral. Y eso es precioso porque sientes no sólo el drama del protagonista, si no de todos los que le rodean. Todos los personajes tienen sus propios objetivos y motivaciones, que es lo que no ocurre desde mi punto de vista en  Big Hero 6, donde los personajes secundarios resultan bastante planos.  En Ratatoille todos los personajes evolucionan. Ninguno de ellos son los mismos al final de la película que al principio, lo que enriquece el mensaje de la historia.



Yo he profundizado en Ratatoille pero si analizamos otras películas de Brad Bird como El gigante de hierro o Los increíbles veremos que los personajes están igualmente cuidados. La trama cuenta con los personajes justos y necesarios para contar su historia. Es difícil encontrar personajes superfluos y que no influyan de forma decisiva en el desarrollo de las acciones de la película.

Para acabar, vuelvo a la película con la que empezamos el post, Big Hero 6 y con ese gran personaje que es Baymax. Os comparto una escena que me encató para acabar con un buen sabor de boca. Puro timing al servicio de la comedia.

La semana pasada me permití el lujo de ver con detenimiento una de mis películas favoritas, El Rey León. Es una película en la que te puedes perder en los detalles, detenerte cuando algo te llama la atención y revisionar escenas una y otra vez, porque algunas de ellas son verdaderas maravillas. Cuando se ha visto tantas veces una película, como es mi caso con El Rey León, es algo que te puedes permitir sin que te perjudique el ritmo de la historia. Es otra forma de verla y de disfrutarla.


A raíz de esto decidí hacer una serie de post analizando diferentes aspectos de la película que me han resultado interesantes. En este primero me centraré únicamente en la primera secuencia de la película, que desde mi punto de vista es una obra maestra en muchos sentidos, pero sobre todo desde el punto de vista narrativo. Pocas veces (tal vez nunca) he disfrutado tanto con el comienzo de una película como con esta. Creo que lo tiene todo. Yo me centraré sobre todo en los aspectos narrativos y en el ritmo de la secuencia.



En algo más de tres minutos que dura la pieza, se narra y contextualiza todo el universo de la película, en este caso el reino animal en Pride Land, cuya armonía quedará amenazada en el desarrollo de la trama de la historia. Sin embargo, en estos minutos uno es capaz de entender de forma muy clara cómo funciona este universo, el papel de Mufasa como rey y padre de familia; y el comienzo del cambio de ciclo. Pero bueno, vamos poco a poco porque hay mucho de que hablar.

La escena empieza con el cálido amanecer en la savana. El amanecer/ocaso es un simbolismo que se usa a lo largo de toda la película para referirse al comienzo y fin de cada era o reinado. En este caso, la salida del sol se usa como metáfora del nacimiento del futuro rey y como el principio de un nuevo ciclo, además de una forma preciosa de dar comienzo a la película.



Llama mucho la atención la composición de este plano inicial. Es precioso. La imagen es completamente plana, pero a la vez transmite una profundidad absolutamente maravillosa. No hay elementos en primer término que nos generen sensación de profundidad. Todos los elementos están aplastados contra el fondo de la imagen, pero la inmensida del océano de arena que hay entre nosotros y el sol, produce esa sensación de infinitud tan mágica. Tan sólo el solitario árbol de la izquierda nos recuerda que estamos en África, todo lo demás duerme.


El amanecer funciona como detonante para arrancar la historia, sin olvidarnos por supuesto del  memorable grito de Lebo M, que interpreta los coros africanos en la canción Circle of life. Los animales despiertan con la llamada del sol y miran a derecha de plano. En este caso resulta fundamental mantenernos a este lado del eje en todo momento para evitar confusión y reflejar bien la idea de que todos los animales buscan lo mismo. Es algo muy obvio, pero tan obvio como importante de tener en cuenta.



Con el vuelo de las aves arranca el viaje de los animales con un destino aún desconocido para el espectador. En este punto me parece que empieza un trabajo y un desarrollo del ritmo impresionante. Nos encontramos con una secuencia de planos más o menos largos, de 5 segundos en adelante; con encuadres muy abiertos y que pretenden ser muy descriptivos; y con una animación que podría llegar a resultar monótona, al tratarse  de ciclos de animación. No hay acting, sólo el avance de los animales. Están todos los ingredientes para que la pieza se convierta en redundante y aburrida. Sin embargo no es así en absoluto, todo lo contrario, resulta dinámica y emocionante. Se puede pensar que la música soporta la pieza, y obviamente es una secuencia que está muy condicionada por la música, pero os invito a que la veáis sin sonido. Con el audio completamente silenciado, únicamente el primer plano del amanecer y el final del plano de las jirafas, se me ha hecho un poco largo. Todo lo demás lo siento que funciona como un reloj. Los planos fluyen con total suavidad porque ritmo visual de esta secuencia está cuidado y trabajado hasta el último detalle.



Un primer aspecto muy importante tiene que ver con el montaje y el diseño de la composición. Manteniendo siempre el eje en un mismo sitio, que como habíamos comentado anteriormente resulta fundamenal para que se sienta el sentido de la marcha de los animales, se ha trabajado en el contraste entre los difrentes planos para generar dinamismo. Tanto en la posición de la cámara, como en el eje de la acción. En la imagen de arriba podemos ver como se intercalan las cámaras picadas y lineas de acción diagonales (1, 3, 6) con otros encuadres más planos, ya sean frontales (7) o laterales (2, 4, 6). El simple hecho de variar el eje de la acción nos ayuda a evitar que el ritmo de cada plano resulte redundante.


Otro de los aspectos claves en esta secuencia es la profundidad que tienen los diferentes planos, tanto a nivel de composición como de animación. En la imagen de arriba he marcado con letras los diferentes niveles de acción que encontramos. Tanto el plano de los pájaros como en el de los antílopes, comienzan únicamente con la capa de animales más lejana (la que he marcado como A) y durante el transcurso del plano entran en la escena nuevas capas que agilizan el ritmo de la acción y le meten algo más de garra. Aunque estemos trabajando únicamente con ciclos, el trabajar la animación en diferentes niveles de profundiad nos permiten trabajar el timing de la acción y determinar en buena medida el ritmo de los narración. Imaginaros cómo sería el ritmo de estos planos si únicamente nos quedaramos con una de las capas de profundiad. Probablemente aburridos. Y el mejor ejemplo para ejemplificar esto es el plano frontal de los elefantes (imagen de abajo).


Os aconsejo que lo miréis dentro del vídeo de la secuencia, porque se verá más claro a lo que me refiero. Me parece éste un plano super bonito, y muy bien pensado. El plano, a pesar del pesado y lento movimiento de los elefantes resulta muy ágil gracias a la animación de las aves que los acompaña. Sin éstas, los casi once segundos que dura este plano serían probablemente los más largos de nuestra vida. Incluso en la parte final, cuando ya han desaparecido todos los pájaros y los elefantes han quedado sólos en el plano, encontramos que aparece un último ave rezagada que vuelve a salir al rescate del espectador antes de que suelte el primer bostezo. A mí el recurso me ha parecido precioso. Incluso desde el punto de vista narrativo, el contraste de animación entre ambos animales, también resulta enormemente efectivo, ya que hace al elefante más pesado y al ave más ligera.


El cambio de foco, uno de los recursos más bonitos que hay cuando se usa con gusto, es otro de los elementos que me han gustado en esta pieza. En la imagen A vemos la historia de las hormigas que avanzan juiciosas, y con un simple cambio de foco nos vamos a otra historia, la de las cebras (B). Dos vidas distintas sin necesidad de cambiar de plano. Y la línea de acción entre ambas se encuentra cruzada para mejorar la lectura del plano. Un lujazo.


El vuelvo de Zazú, que atraviesa el plano, guía la cámara y el ojo del espectador entre la marabunta de animales hasta deternese en el punto de destino de toda la escena, Pride Rock, donde se encuentra Mufasa, el actual rey. 



La cámara descubre al rey león de abajo a arriba, lo que no es casual por supuesto. Esta es la carta de presentación de Mufasa, un personaje que pretende ser imponente y que efectivamente lo es. La cámara dibuja una trayectoria contrapicada que realza la pose imponente del gran rey ante su pueblo.  A través de narrativa visual podemos describir un personaje, y esta escena es un estupendo ejemplo de esto. En el plano de abajo se refuerz a la idea que comentaba con anterioridad. Un plano contrapicado para ensalzar la figura de un monarca respetado y justo.



Con la llegada de Rafiki, el simio hechicero, se revela la otra cara de Mufasa, la de un amigo cercano primero, y un padre de familia cariñoso y atento, después. Se abandonan los ecuandres contrapicados y se usa el plano a la altura de los ojos. Mucho más neutral, no implica ni superioridad ni inferioridad.




Descubrimos en este momento a Simba, el hijo de Mufasa y Sarabi, y futuro rey. La escena va adquiriendo mayor sentido y fuerza.



Y con esto llegamos al clímax de la secuencia. Rafiki coge a Simba y lo lleva hasta el borde de la roca. Hay determinadas situaciones en los que una acción se puede acortar mediante elipsis con el fin de darle mayor dinamismo, pero hay otras momentos tan emocionantes que el objetivo es completamente el opuesto, alargarlos (stretching) para dilatar el momento todo lo posible y potenciar de esta forma el momento emocionante. Y este es el caso.




El momento en que Rafiki se desplaza hacia el final de la roca es lento no, lo siguiente. Cada paso que da se puede sentir y el espectador presagia un gran momento. Este momento está contenido en tres planos distintos.


Cada plano es un poco más cerrado, anticipando el gran momento que llega con ese acercamiento de cámara frenético justo antes de que Rafiki eleve a Simba. Aquí hay un cambio de ritmo estupendo. Venimos de la caminata de Rafiki completamente lenta y el momento de elevar a Simba el ritmo cambia y se vuelve vertiginoso para dar mayor explosividad a ese momento. Y entonces encontramos otro recurso interesante, ya que si antes se había dilatado la acción a través del timing de la acción, en este ocasión se hace a través del montaje. En el momento en que Rafiki eleva a Simba, vemos como hay un plano insertado en el que se repite la acción del ascenso. Es una forma de alargar la acción sin perder ese ritmo explosivo que han querido dar a este momento. Otra joyita para terminar en una explosión de jubilo de todo el reino animal alrededor de Simba. Nuevamente planos contrapicados para ensalzar la figura del futuro Rey León.




Una secuencia maravillosa que acaba con ese corte a negro tan brusco y que da entrada al cartel de la película.



Y así termino este primer post sobre El Rey León. En las próximas semanas colgaré otros analizando diferentes aspectos que me han resultado interesantes para profundizar en ellos, especialmente en lo referente a la narrativa. Espero que os haya resultado interesante el análisis de esta primera secuencia de la película, y que repitáis con los próximos post. ¡Un saludo y hakuna matata!
Cambiar un calvo por animación siempre es un buen cambio ¡A ver si nos toca la lotería de la animación a todos y tenemos un buen 2016!




Compatido Joaquín Álvarez
Un corto realmente curioso, tanto por el ritmo de la historia, como por la técnica empleada. Me ha resultado super interesante esa estética cut-out con los músculos de la cara articulados en varias piezas. Da un poco de asquito a veces, pero es bonito :)



Muy bonito este corto de graduación de Hiroko Satsuma para la Tokyo University of Arts.  Sobre todo me ha encantado el aspecto artístico y plástico del corto, con el uso de texturas de tramas de materiales como yeso, para generar ese efecto tan físico.







Os comparto los últimos cortos que llegan de la escuela francesa Gobelins. Los he ordenado en función de si me han gustado más o menos. Hay cositas realmente bonitas, así que espero que los difrutéis. 





















Visto en Flooby Nooby
Muy bonita esta pieza dirigida y animada por Glen Keane para la Ópera de París.






Podéis encontrar más información sobre este trabajo en AWN.

Anomalisa será la próxima película que dirigirá  Charlie Kaufman, más conocido por su trabajo como guionista en películas como Olvídate de mí, Cómo ser Jonh Malkovic o Adaptation, pero que ya debutó como director en 2008 con Synechdoque, New York. Anomalisa será su segunda película como director, pero su debut en el cine de animación, ya que la película ha sido rodada en stop-motion. Otra particularidad del proyecto es que se financió a través de KickStarter.



 La película se estrenará el 30 de noviembre en Estados Unidos y el 26 de febrero a España.

Mentiría si dijera que no me he divertido con Hotel Transylvania 2. La historia cuenta con un desfile de monstruos cachondos y un personaje principipal que es sólido y divertidísimo. La película encadena un sinfín de gags que inevitablemente hace que te rías y que, consecuentemente, la hace entretenida. Sin embargo, mi sensación es que hay mucha más humor que historia. Y yo creo que la historia nunca sobra. Por esta razón, aunque sea una película divertida y que deja buen sabor de boca, salí del cine pensando que podría haber visto algo más.



Sin querer desmerecer otros aspectos interesantes de la producción, creo que el punto fuerte de Hotel Transylvania 2 sin duda es la animación. Aporta el carácter y la personalidad a la película y, en buena parte, es lo que soporta el humor que trabaja Tartakosvsky. Las poses extremas, el timing explosivo con muchos cambios de ritmo, las poses congeladas durante segundos, son marca de la casa de este director. Ya lo vimos en la primera parte de Hotel Transylvania y en esta segunda parte va un poco más allá.

 
Para mí resulta un lujazo ver este tipo de animación, es algo que había echado en falta desde la irrupción del 3D, donde la animación comercial ha impuesto un estilo más realista. En mi caso, cuando vi por primera vez Hotel Transylvania, he de confesar que me costó un buen rato aceptar ciertos aspectos del estilo de animación de la película. La forma de desplazarse de Drac por ejemplo, con momentos muy poco físicos y fuera de peso. Evidentemente, una vez que te acostumbras, te lo tragas como un bocata de nocilla, pero de primeras es algo que me resultó chocante verlo en cine. Y francamente no me gustó tener ese primer sentimiento de rechazo, porque la animación es preciosa y coherente con el estilo de la película. Cada vez que me encuentro con un Lluvia de albóndigas o un Hotel Transylvania siento un aire refrescante que afloja el corsé técnico y realista que en ciertos momentos siento que oprime la industria. El hecho de que Tartakovsky sea uno de los directores franquicia de una productora como Sony es una maravillosa noticia para la animación.


Muy bonito este corto producido por el estudio irlandés And maps and plants y que está dirigido por Alan Holly.




Visto de Fulvio Diana
Hay días perfectos, donde no llueve (o quizás si llueva)
 en los que se detiene el tiempo (o quizás no se detenga)
 y sin querer miraste al cielo 
 y te diste cuenta que era Azul Perfecto"

Fragmento extraído de la novela Perfect Blue, de Yoshikau Takeuchi, en la que se basa la película


 Después de ver Millenium Actress y gozar como pocas veces se hacen, decidí hacerme un repaso de la filmografía de Satoshin Kon. Lamentablemente una filmografía corta por la prematura muerte de uno de los directores que más me han impresionado por su capacidad de innovar e intervenir en la narrativa. La forma en la que trabaja con recursos como el jump-cut, la elipsis o el match-cut para fundir realidad y ficción, me parece una verdadera maravilla. Siempre que veo sus pelis, constantemente tengo que pausarlas para volver atrás y ver cómo ha hecho esto o aquello. Es de la clase de cine del que se puede aprender mucha técnica. Y Perfect Blue, su primera película, es un estupendo ejemplo de esto.




La verdad es que esta película me parece un escándalo de narrativa y montaje. Es de estas pelis complicadas en las que tienes dos opciones: la primera es ofuscarte según van pasando los minutos por el cruce de cables que produce la historia; o la segunda y más recomendable, dejarse llevar. Y ésta resulta la única forma posible de disfrutar plenamente esta película, porque sin duda, está construida para eso. Kon mezcla pasado y presente, con ficción y realidad en una historia que muestra el drama de la fama al que se ve sometido Mima, una cantante pop que abandona su carrera en los escenarios para convertirse en actriz.

Os comparto algunos ejemplos que he extraído de la propia película y que ilustran bastante bien algunos de los recursos narrativos más característicos de Satoshi Kon. Como veréis, este director aprovecha distintos elementos, ya sean gráficos o de acción, para dar continuidad a la narración. Entre todos, el match-cut es su opción estrella.



A través de la acción del movimiento de la cabeza, Kon nos presenta la doble realidad de la protagonista de la historia, Mima. Por un lado su trabajo como cantante pop, y por otro, su vida cotidiana. Con algo tan "sencillo" es capaz de cambiar de situación de forma repentina y que, sin embargo, el ritmo de la narración continúe siendo fluido.

En el siguiente ejemplo, mismo fin pero con distinto recurso. En este caso el personaje se acerca tanto a la pantalla que la lleva a negro para fundir con la siguiente escena en la que Mima se aleja de cámara y deja ver la situación. Finalmente es un fade out/in pero dirigido por la acción del personaje. Una forma creativa de trabajar un recurso clásico.


Si en los anteriores ejemplos, se usaba estos recursos narrativos para mostrar la vida presente de la protagonista, en esta ocasión mezclamos presente y pasado.


El matasuegras es usado como nexo entre ambas escenas y momentos temporales. Una bonita forma de introducir un flash-back muy típica de la forma de narrar de Kon en la que las distintas situaciones físicas y temporales adquieren una unidad y un flujo maravilloso gracias a este tipo de recursos para conectar escenas dentro de una secuencia.



Este video de arriba es muy ilustrativo de la dimensión narrativa de este director y de cómo trabaja el montaje de una forma absolutamente eficaz para contar una historia de la forma más sinténtica posible.


Pasamos de la escena de Mima cantando en el escenario y aprovechado la acción del movimiento del cuerpo del personaje cambia de una escena del pasado a una del presente.



Pero no contento con eso, después descubrimos que no es una escena cualquiera de la vida de Mima, sino que pertenece al rodaje de una película. La simple textura del siguiente plano de la escena nos traslada a una nueva situación. No es la angustia de Mima, es la de su personaje en la película que ha rodado. Sin embargo, Kon juega con el subtexto visual para mezclar ambas situaciones. Es el sufrimiento de Mima y el del personaje de su película.
 

El plano se abre y salimos de la pantalla para entrar en otra nueva situación. Por fin, la realidad. La triste realidad.


Mima, en el centro del plano y con la cabeza gacha escucha a sus representantes, reflejados en el cristal, discutir sobre el rumbo que ha tomado su carrera.


Me parece imposible concentrar más información en menos tiempo y de una forma más eficaz, francamente. Hemos pasado de la feliz vida pasada de Mima como cantante de pop a su nueva vida como actriz, en la que se siente desgraciada y ha perdido el control. ¡Y todo en 30 segundos!




En este otro ejemplo vemos como aprovechando el flash del fotógrafo de Mima y de los espectadores del concierto va saltando de una escena a otra contrastando la vida que eligió la protagomista como actriz y modelo, con la vida a la que renunció en el grupo de pop.



Otro recurso muy recurrente en el cine de Satoshi Kon es el wipe transition realizado con cualquier elemento de la escena. En este caso, con la cortina de la habitación de Mina que ya viene bamboleando durante toda la escena termina cubriendo la pantalla de una forma absolutamente dramática y dando paso a la nueva escena.

Alerta Spoiler - Si no has visto la película y tienes intención de verla, es mejor que te saltes este vídeo.



Otro de los clásicos de Satoshi Kon es el match-cut a través de la acción del personaje. En este caso a través del movimiento de la mano de ambos personajes. De esta forma consigue el paso de una escena a otra de una forma super limpia.

Satoshi Kon es un director que se caracteriza por un estilo de narración vertiginoso y uno de los trucos a los que recurre mucho y le da un maravilloso resultado es el salto de eje intencionado para generar ciertos desequilibrios en el montaje y generar situaciones más caóticas y frenéticas. Un par de ejemplos de esto.



La carrera empieza con un plano de Mima subiendo las escaleras, bastante neutro pero ligeramente de izquierda a derecha de plano. Sigue con un plano medio de la protagonista corriendo de derecha a izquierda, y en los siguientes vuelve a correr de izquierda a derecha.


Este tipo de montaje es muy interesante para crear situaciones de confusión y angustia y es absolutamente reconocible dentro del trabajo del director japones.

Alerta Spoiler - Os pongo otro par de ejemplos en el que hemos encontrado saltos de eje en esta película, pero si no la has visto, mejor que no los veas porque podría estropearte un poco la magia de la historia.



Mima comienza su acción mirando de izquierda a derecha, como se ve en la primera imagen y mantiene en el segundo plano en el que coge la chaqueta. Pero en el tercer plano, vemos como saltamos el eje en el primer plano de Mima para contrastar la sorpresa y la angustia del personaje al ver su propia chaqueta llena de sangre. Finalmente, y pasado el impacto de sorpresa, recuperamos el eje con el que se había comenzado la acción.




Estos son sólo algunos ejemplos que encontramos en la película Perfect Blue, pero hay muchas más. La película está plagado de ellos. Es la forma de narrar de un director que ha resultado, a pesar de su corta carrera, absolutamente influyente y que demuestra un talento narrativo absolutamente descomunal. Satoshi Kon es uno de esas figuras que no resultan indiferentes y que su impronta impregna su cine de cabo a rabo. Millenium Actress, Perfect Blue o Paranoia Agent hablan de temas muy diferentes, pero claramente contadas por un mismo narrador. Para bien o para mal, Satoshi Kon se siente en su cine, y Perfect Blue, su primera película, da buena fe de ello.

Qué estupenda sorpresa The Lego movie. Es una peli que se estrenó hace bastante y que no terminaba de encontrar el momento para verla. Craso error por mi parte, porque bajo la aparente fachada de película palomitera sin más, se esconde una historia muy bien contada, bastante divertida y con algunos detalles narrativos muy interesantes.


Lo primero que destacaría de la película es su coherencia con el universo Lego, tanto en la historia y su narrativa, como en la animación y los efectos. El Lego se caracteriza por su diversidad temática, personajes y escenarios, que se pueden mezclar todos entre sí generando posibilidades creativas e historias casi infinitas. Y es precisamente aquí donde radica su interés y su potencial, en todo ese eclecticismo y aparente caos, que lo que lo convierte en un juguete diferente a los demás. Con mucho tino, los guionistas Pierre Lorge (también uno de los directores de la película) y Kevin Hageman se han apoyado de este concepto para construir toda una historia épica de lo más extrafalaria. Muy buen trabajo, la verdad. 

La estructura de la película es muy clásica, en la que el protagonista de la historia, Emmet, sufre un proceso de madurez absolutamente académico. Cada paso del Viaje del héroe, del que tantas y tantas películas se han nutrido, es fácilmente reconocible dentro de la evolución del protagonista: la vida cotidiana, la llamada de la aventura, la aparición del mentor, la entrada al umbral, la llegada de los aliados, etc. Se repiten todos estos arquetipos que no restan interés a la historia, en mi opinión. Toda la compota de personajes de diferentes universos (vaqueros, piratas, súper héroes, etc) trabajados dentro una misma historia genera un cocktail divertidisimo. Muy Lego todo :)



La animación también es bastante coherente con las limitaciones de movilidad que tienen los Lego, aunque se toman algunas licencias para que los personajes resulten más o menos autónomos en sus acciones y se pueda trabajar una animación atractiva, con sus overlapping y demás. Es una animación muy limitada en ciertos aspectos, pero muy verosimil y que funciona realmente bien. Las caminatas o subidas de escalones que podrían resultar más o menos complicado, las han resuelto de una forma un tanto cómica y que resulta agradable.

Si la animación está bien resuelta, los efectos de fluidos, explosiones, etc están geniales. No tienen nada de rígidos y el aspecto que genera es muy volumétrico y de absoluta fluidez. Tiene un poco el rollo cálido del stop-motion al sentirse el componente físico de las piezas de lego. En el trailer si puede ver algun ejemplo de explosión, pero en concreto hay una escena en el mar que es una maravilla lo bonito que resulta el aspecto y el comportamiento que tiene.

En definitiva, que me parece una película muy bien construida, que han sabido explotar el potencial narrativo de Lego y que toda la historia resulta bastante divertida. Hay que verla.

Os comparto, para acabar, un pequeño making of de la película.



La canción del mar es la última película del director Tomm Moore y de la productora irlandesa Cartoon Saloon. La película es del año pasado pero es ahora cuando está empezando a asomar en los cines (al menos en los de Barcelona), así que me ha tocado esperar bastante para poder disfrutar de esta gran película. 



La canción del mar es una historia de madurez en todos los sentidos, tanto por la historia de la  película como la del propio Tomm Moore. Y es que si ya sorprendió con el El secreto de los Kells hace unos años, La canción del mar es sin duda un proyecto aún más redondo y maduro. Con esto no quiero decir que sea mejor película, porque la verdad es que me costaría bastante decidirme entre ambas, pero sí que parece haber conseguido una gran evolución del estilo narrativo que comenzó con El secreto de los Kells.  

Nuevamente Moore se apoya en la tradición irlandesa para contar una historia de aventuras y de crecimiento personal por parte del protagonista de la historia, Ben. En este sentido recuerda enormemente a peliculas del estudio Ghibli como Chihiro o Totoro. Se podrían hacer grandes paralelismos entre esta película y el trabajo de Miyazaki. Incluso el villano de esta historia, Macha, la reina de los buhos, es un personaje que tanto por su morfología como por el tipo de personaje complejo con motivaciones poderosas, podría encajar en bastantes películas del estudio japonés.  

 

Ahora que Ghibli se ha tomado un tiempo de reflexión, quizás tocará estar más pendiente de Cartoon Saloon para ver este tipo de películas.

Sin duda uno de los puntos fuertes de la película, junto con la narrativa, es el arte. Se podrían hacer infinidad de capturas de fotogramas de la peícula que podrías quedarte minutos contemplándolos. 






En esta última imagen se distingue además otro de los aspectos bonitos de la película, que son los paralelismos que Moore hace entre la historia mitológica de Macha y su hijo Mac Liar con la familia de Ben. A la derecha de plano se ve el faro donde viven y a la izquierda al gigante Mac Liar, una vez convertido en piedra.

Como también hizo en su primera película, El secreto de los Kells, en esta película se juega mucho a la mezcla entre un uso más o menos realista de la perspectiva en el que se intercalan situaciones de pérdida total de perspectiva.




Otra de las marcas de la casa son las formas en las que abunda el uso de la espiral y las líneas curvas.






En conclusión, que la película me ha gustado mucho y que ¡larga vida a Cartoon Saloon!