El rey León Part. 1

La semana pasada me permití el lujo de ver con detenimiento una de mis películas favoritas, El Rey León. Es una película en la que te puedes perder en los detalles, detenerte cuando algo te llama la atención y revisionar escenas una y otra vez, porque algunas de ellas son verdaderas maravillas. Cuando se ha visto tantas veces una película, como es mi caso con El Rey León, es algo que te puedes permitir sin que te perjudique el ritmo de la historia. Es otra forma de verla y de disfrutarla.


A raíz de esto decidí hacer una serie de post analizando diferentes aspectos de la película que me han resultado interesantes. En este primero me centraré únicamente en la primera secuencia de la película, que desde mi punto de vista es una obra maestra en muchos sentidos, pero sobre todo desde el punto de vista narrativo. Pocas veces (tal vez nunca) he disfrutado tanto con el comienzo de una película como con esta. Creo que lo tiene todo. Yo me centraré sobre todo en los aspectos narrativos y en el ritmo de la secuencia.



En algo más de tres minutos que dura la pieza, se narra y contextualiza todo el universo de la película, en este caso el reino animal en Pride Land, cuya armonía quedará amenazada en el desarrollo de la trama de la historia. Sin embargo, en estos minutos uno es capaz de entender de forma muy clara cómo funciona este universo, el papel de Mufasa como rey y padre de familia; y el comienzo del cambio de ciclo. Pero bueno, vamos poco a poco porque hay mucho de que hablar.

La escena empieza con el cálido amanecer en la savana. El amanecer/ocaso es un simbolismo que se usa a lo largo de toda la película para referirse al comienzo y fin de cada era o reinado. En este caso, la salida del sol se usa como metáfora del nacimiento del futuro rey y como el principio de un nuevo ciclo, además de una forma preciosa de dar comienzo a la película.



Llama mucho la atención la composición de este plano inicial. Es precioso. La imagen es completamente plana, pero a la vez transmite una profundidad absolutamente maravillosa. No hay elementos en primer término que nos generen sensación de profundidad. Todos los elementos están aplastados contra el fondo de la imagen, pero la inmensida del océano de arena que hay entre nosotros y el sol, produce esa sensación de infinitud tan mágica. Tan sólo el solitario árbol de la izquierda nos recuerda que estamos en África, todo lo demás duerme.


El amanecer funciona como detonante para arrancar la historia, sin olvidarnos por supuesto del  memorable grito de Lebo M, que interpreta los coros africanos en la canción Circle of life. Los animales despiertan con la llamada del sol y miran a derecha de plano. En este caso resulta fundamental mantenernos a este lado del eje en todo momento para evitar confusión y reflejar bien la idea de que todos los animales buscan lo mismo. Es algo muy obvio, pero tan obvio como importante de tener en cuenta.



Con el vuelo de las aves arranca el viaje de los animales con un destino aún desconocido para el espectador. En este punto me parece que empieza un trabajo y un desarrollo del ritmo impresionante. Nos encontramos con una secuencia de planos más o menos largos, de 5 segundos en adelante; con encuadres muy abiertos y que pretenden ser muy descriptivos; y con una animación que podría llegar a resultar monótona, al tratarse  de ciclos de animación. No hay acting, sólo el avance de los animales. Están todos los ingredientes para que la pieza se convierta en redundante y aburrida. Sin embargo no es así en absoluto, todo lo contrario, resulta dinámica y emocionante. Se puede pensar que la música soporta la pieza, y obviamente es una secuencia que está muy condicionada por la música, pero os invito a que la veáis sin sonido. Con el audio completamente silenciado, únicamente el primer plano del amanecer y el final del plano de las jirafas, se me ha hecho un poco largo. Todo lo demás lo siento que funciona como un reloj. Los planos fluyen con total suavidad porque ritmo visual de esta secuencia está cuidado y trabajado hasta el último detalle.



Un primer aspecto muy importante tiene que ver con el montaje y el diseño de la composición. Manteniendo siempre el eje en un mismo sitio, que como habíamos comentado anteriormente resulta fundamenal para que se sienta el sentido de la marcha de los animales, se ha trabajado en el contraste entre los difrentes planos para generar dinamismo. Tanto en la posición de la cámara, como en el eje de la acción. En la imagen de arriba podemos ver como se intercalan las cámaras picadas y lineas de acción diagonales (1, 3, 6) con otros encuadres más planos, ya sean frontales (7) o laterales (2, 4, 6). El simple hecho de variar el eje de la acción nos ayuda a evitar que el ritmo de cada plano resulte redundante.


Otro de los aspectos claves en esta secuencia es la profundidad que tienen los diferentes planos, tanto a nivel de composición como de animación. En la imagen de arriba he marcado con letras los diferentes niveles de acción que encontramos. Tanto el plano de los pájaros como en el de los antílopes, comienzan únicamente con la capa de animales más lejana (la que he marcado como A) y durante el transcurso del plano entran en la escena nuevas capas que agilizan el ritmo de la acción y le meten algo más de garra. Aunque estemos trabajando únicamente con ciclos, el trabajar la animación en diferentes niveles de profundiad nos permiten trabajar el timing de la acción y determinar en buena medida el ritmo de los narración. Imaginaros cómo sería el ritmo de estos planos si únicamente nos quedaramos con una de las capas de profundiad. Probablemente aburridos. Y el mejor ejemplo para ejemplificar esto es el plano frontal de los elefantes (imagen de abajo).


Os aconsejo que lo miréis dentro del vídeo de la secuencia, porque se verá más claro a lo que me refiero. Me parece éste un plano super bonito, y muy bien pensado. El plano, a pesar del pesado y lento movimiento de los elefantes resulta muy ágil gracias a la animación de las aves que los acompaña. Sin éstas, los casi once segundos que dura este plano serían probablemente los más largos de nuestra vida. Incluso en la parte final, cuando ya han desaparecido todos los pájaros y los elefantes han quedado sólos en el plano, encontramos que aparece un último ave rezagada que vuelve a salir al rescate del espectador antes de que suelte el primer bostezo. A mí el recurso me ha parecido precioso. Incluso desde el punto de vista narrativo, el contraste de animación entre ambos animales, también resulta enormemente efectivo, ya que hace al elefante más pesado y al ave más ligera.


El cambio de foco, uno de los recursos más bonitos que hay cuando se usa con gusto, es otro de los elementos que me han gustado en esta pieza. En la imagen A vemos la historia de las hormigas que avanzan juiciosas, y con un simple cambio de foco nos vamos a otra historia, la de las cebras (B). Dos vidas distintas sin necesidad de cambiar de plano. Y la línea de acción entre ambas se encuentra cruzada para mejorar la lectura del plano. Un lujazo.


El vuelvo de Zazú, que atraviesa el plano, guía la cámara y el ojo del espectador entre la marabunta de animales hasta deternese en el punto de destino de toda la escena, Pride Rock, donde se encuentra Mufasa, el actual rey. 



La cámara descubre al rey león de abajo a arriba, lo que no es casual por supuesto. Esta es la carta de presentación de Mufasa, un personaje que pretende ser imponente y que efectivamente lo es. La cámara dibuja una trayectoria contrapicada que realza la pose imponente del gran rey ante su pueblo.  A través de narrativa visual podemos describir un personaje, y esta escena es un estupendo ejemplo de esto. En el plano de abajo se refuerz a la idea que comentaba con anterioridad. Un plano contrapicado para ensalzar la figura de un monarca respetado y justo.



Con la llegada de Rafiki, el simio hechicero, se revela la otra cara de Mufasa, la de un amigo cercano primero, y un padre de familia cariñoso y atento, después. Se abandonan los ecuandres contrapicados y se usa el plano a la altura de los ojos. Mucho más neutral, no implica ni superioridad ni inferioridad.




Descubrimos en este momento a Simba, el hijo de Mufasa y Sarabi, y futuro rey. La escena va adquiriendo mayor sentido y fuerza.



Y con esto llegamos al clímax de la secuencia. Rafiki coge a Simba y lo lleva hasta el borde de la roca. Hay determinadas situaciones en los que una acción se puede acortar mediante elipsis con el fin de darle mayor dinamismo, pero hay otras momentos tan emocionantes que el objetivo es completamente el opuesto, alargarlos (stretching) para dilatar el momento todo lo posible y potenciar de esta forma el momento emocionante. Y este es el caso.




El momento en que Rafiki se desplaza hacia el final de la roca es lento no, lo siguiente. Cada paso que da se puede sentir y el espectador presagia un gran momento. Este momento está contenido en tres planos distintos.


Cada plano es un poco más cerrado, anticipando el gran momento que llega con ese acercamiento de cámara frenético justo antes de que Rafiki eleve a Simba. Aquí hay un cambio de ritmo estupendo. Venimos de la caminata de Rafiki completamente lenta y el momento de elevar a Simba el ritmo cambia y se vuelve vertiginoso para dar mayor explosividad a ese momento. Y entonces encontramos otro recurso interesante, ya que si antes se había dilatado la acción a través del timing de la acción, en este ocasión se hace a través del montaje. En el momento en que Rafiki eleva a Simba, vemos como hay un plano insertado en el que se repite la acción del ascenso. Es una forma de alargar la acción sin perder ese ritmo explosivo que han querido dar a este momento. Otra joyita para terminar en una explosión de jubilo de todo el reino animal alrededor de Simba. Nuevamente planos contrapicados para ensalzar la figura del futuro Rey León.




Una secuencia maravillosa que acaba con ese corte a negro tan brusco y que da entrada al cartel de la película.



Y así termino este primer post sobre El Rey León. En las próximas semanas colgaré otros analizando diferentes aspectos que me han resultado interesantes para profundizar en ellos, especialmente en lo referente a la narrativa. Espero que os haya resultado interesante el análisis de esta primera secuencia de la película, y que repitáis con los próximos post. ¡Un saludo y hakuna matata!

2 comentarios:

  1. Hola :)

    Me ha encantado tu análisis, me ayudado a ver esta secuencia desde otro punto de vista. La verdad es que esta película es una joya.

    Besos :)

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    1. Hola Egipciaca, me alegro mucho de que te gustase el análisis. Es una película lleno de pequeños detalles y con mil cosas que analizar.

      Un saludo y muchas gracias nuevamente! :)

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