Buen golpe de efecto el de este corto dirigido por Giovanni Braggio, que está claro que no debe estar pasando por un buen momento sentimental :) El trabajo está realizado con cámara fija y recupera el formato 4/3. La animación está realizada en Flash.




Visto en Cartoon Brew
Hace un par de días Cartoon Brew publicaba un artículo haciendo referencia a una charla que el equipo de la película Anomalisa hizo durante el festival de Sundance. En esta entrevista (que también compartí en la página de Facebook de mediaPose) Charlie Kaufman hace referencia a que el cine de animación se considera como un género a parte al resto del cine y que no está respetado dentro de Hollywood.

“It doesn’t seem like it’s taken seriously as a form. I mean, it’s weird to 
us that  that’s the thing  that it’s identified as: animation. Not
 that we made a movie, and it happens to be animated, because it’s a
 movie. It doesn’t have anything in common with the other movies in the
 animation category  [of the Academy Awards]. I mean, it certainly 
has less in common with  those movies than it does with live-action movies.
 It’s a weird prejudice, I think.”


En definitiva que se habla de animación como género a parte del "cine de verdad", y lo que es peor, como un género el mal llamado de animación que engloba todo tipo de películas y temáticas, desde Fievel se va al Oeste o Doraemon, hasta Vals con Vashir, Perfect Blue o Anomalisa. Kaufman se queja, y no le falta razon, que tiene muy poco que ver su película con la mayoria de la mayoría del cine CGI que hay en las carteleras, por lo que no tiene ningún sentido esta clasificación burda que se suele hacer.


Con este articulo de Cartoon Brew y los comentarios de Kaufman se abre un debate interesante. ¿Está menospreciado el cine de animación?¿Se le considera un género menor con respecto al cine de acción real?  En mi opinión, más que menospreciado, ya que en los últimos años ha habido grandes éxitos de películas de animación tanto de taquilla como de crítica, creo que lo que se encuentra es absolutamente encasillado. Tiene toda la razón Kaufman en criticar que la animación no es un género, sino una técnica cinematográfica. Pero en este aspecto, y es aquí donde toca hacer autocrítica, tiene mucho que ver la mano de la industria. El 90% de las películas de animación se dirigen a ese target tan deseado por los productores que es el familiar. Películas de contenido infantil, pero que permiten algunas licencias para que los adultos también puedan pasar un buen rato. La animación está aprisionada dentro de un corsé del que es muy difícil desprenderse. En ningún caso cuestiono la calidad de estas películas, donde encontramos autenticas joyas, no sólo de la historia de la animación, sino de todo el cine.  En ningún momento estamos criticando la mayor o menor categoria del cine de animación, lo que está en cuestión es la casi monopolización de la industria a un público familiar o infantil. Al menos de la industria occidental, ya que hay excepciones como Japón o diferentes países de Europa del este con gran tradición, donde el tratamiento que recibe la animación es muy distinto. 



En la crítica que escribí hace unos días en el blog sobre la película Anomalisa, comentaba precisamente este punto. Lo diferente y, por tanto, llamativo y refrescante que resulta encontrarse con una película como ésta trabajada con animación. Y no por el capricho o la excentricidad de que sea en animación, sino por lo mucho que el haberla realizado en stop-motion ha aportado a la película desde un punto de vista narrativo. Y esto es precisamente lo que reivindica Kaufman. Su película es una pelicula. En este caso, animada, y en otros casos puede que sea en blanco y negro o en 4/3 en vez de 16/9. No importa, son decisiones técnicas y estéticas para canalizar una historia lo mejor posible y, en ningún caso es determinante este aspecto sobre el mensaje, que es el que es, independientemente de la técnica utilizada. Por eso encuentro lógicas y justificadas  las críticas del director y guionista americano. Es simplemente absurdo que una película como Anomalisa, por la narrativa, temática y público al que va dirigido, se la juzgue junto a otras como Snoopy o El viaje de Arlo, con las que no comparte casi nada. Por no compartir, es que ni siquiera Anomalisa es CGI.



Evidentemente este problema no es nuevo, y desde que yo tengo conciencia ha sido así. Cuando iba al videoclub de pequeño con mi padre para alquilar La Sirenita o Aladdin las buscábamos en la sección de Animación, no en la de Aventuras o Drama.  El hehco de que ahora Kaufman lo crítique no es por otro motivo que porque le ha tocado a él en esta ocasión, pero creo que todos los que nos dedicamos a esto hemos sentido ese prejuicio en un momento u otro. Y el problema es que no es sólo un aspecto a nivel de industria, sino que hace mucho tiempo que se convirtió en algo prácticamente cultural. No sólo en los Oscar o en los Goya se califica las películas de animación a parte del resto, sino que en los propios videoclubs (los pocos que quedan) o plataformas como Cuevana o Netflix también hacen esta diferenciación. Es un estigma que forma parte de la forma en que nuestra sociedad entiende la animación y que sólo con los años y haciendo desde lo antes posible un justo tratamiento de nuestra industria podrá ir cambiando.


En fin, yo os he dejado mi punto de vista y estaría genial saber lo que pensáis vosotros como profesionales en el caso de serlo, o simplemente como aficionados al cine en general, en el que por supuesto también está incluido el de animación. ;)
Si uno piensa en Charlie Kaufman, guionista de Olvídate de mí, Adaptation o Cómo ser John Malkovic, y le dicen que va a dirigir y escribir una película en stop-motion, como poco le burbujea el estómago. En mi caso, además del burbujeo, tuve que hacer un buen ejercicio de paciencia, porque desde que me enteré de este proyecto, la verdad es que no he podido dejar de pensar qué puñetas podría salir de ahí. De lo que estaba bastante seguro, es que sería algo curioso. Y después de ver la película lo confirmo, Anomalisa, el debut de Charlie Kaufman como director de una película animada, resulta extraño y emocionante al mismo tiempo.


Si tuviese que definir la película de alguna forma sería como realista y descorazonadora. Tanto por la historia, que aborda un tema tan universal como la soledad de una forma bastante cruda, como por el tipo de realización de la película. El ritmo es lento y se suceden los planos largos que se recrean en acciones puramente cotidianas, que llegan a resultar incómodas, pero enormemente efectivas narrativamente. Realmente se puede sentir la apatía y el vacío del protagonista de la historia, Michael Stone, una especie de coach para departamentos de servicio de atención al cliente que se hospeda en un hotel de Cincinnati, a la espera de dar una conferencia. Si el argumento te está sonando un poco a Lost in Traslation no andas muy desencaminado. Va por ahí la cosa. 





Para todos los que estén familiarizados con la forma de narrar de Kaufman, el lenguaje de la película les resultará muy familiar. Se nota claramente la firma, menos enrevesado que de costumbre, pero directo a hurgar en los miedos más profundos del ser humano, como siempre. El hecho de que sea en animación no ha restado un ápice de realismo ni crudeza a su forma de contar historias. Y la decisión de hacerla en stop-motion, realmente le ha aportado un plus a la película. Y no precisamente por la belleza de la animación, más bien todo lo contrario. Casi se podría decir que la falta de appeal por todos lados, tanto en el diseño como en la animación de los personajes. Y esto, paradójicamente, potencia el efecto dramático de la película generando unos personajes distantes y fríos.



Los personajes son unos muñecos bastante feos, que por lo general no les da ni para maniquí del Corte Inglés, y por los que resulta enormemente complicado tener alguna simpatía. Mezcla un diseño bastante realista, aunque un tanto aberrante de proporciones, con elementos que te recuerdan constantemente que lo que tienes delante es un muñeco, como por ejemplo el hecho de tener las caras separadas en diferentes piezas. Todo esto hace que los personajes resulten bastante grimosos, por no hablar de la decisión narrativa que se han marcado con los personajes femeninos. Me voy a ahorrar el spoiler, pero cuando veáis la película sabréis reconocer perfectamente a qué me refiero :) De primeras confunde mucho, pero me ha parecido un recurso súper original y, sobre todo, efectivo.


Si bien es cierto que, como comentaba más arriba, todos estos elementos tan distantes que conforman los personajes te impiden conectar con la mayoría de ellos e incluso llegan a generar cierta repulsión, no hay duda que esto es una decisión puramente narrativa y estética con un fin muy claro, sentir el mundo como lo siente el protagonista de la historia. Y es precisamente éste quien monopoliza los momentos cálidos de la historia. Cuando el personaje tiene que transmitir, realmente transmite.



Pero como digo, este tipo de planos tan cálidos y cercanos, están contados con los dedos de una mano, focalizados todos en el protagonista y en momentos muy concretos de la trama. Son destellos de vida en un universo de maniquíes desangelados. El mundo que Charlie Kaufman ha construído para hablarnos de la soledad en esta película intimista y profunda, que en mi opinión pasa con buena nota.

Es un gusto poder encontrar una película de animación de este tipo. Es un desperdicio para la técnica y la industria que la animación quede relegada al cine infantil o de mero entretenimiento. La animación, en cualquiera de sus modalidades, tiene una poderosa capacidad de expresión y de experimentación. Hay mil caminos narrativos y estéticos que pueden servir de un medio maravilloso para canalizar nuevas y poderosas historias. También historias adultas. Directores como Charlie Kaufman pueden pecar en muchas ocasiones de un exceso de excentricidad en su forma de contar historias, pero también tienen la maravillosa virtud de proponer nuevos caminos y de tomar el riesgo de contar al gran público (no al de los circuitos meramente independientes) otro tipo de películas; o las mismas películas pero contadas de otra forma. Ambas situaciones son muy válidas y que no falten nunca quien se atreva a llevarlas a cabo.
¡Un nuevo clip de Zootopia! A este paso nos vemos toda la peli ;)







Os comparto un nuevo teaser de Zootopía, la nueva peli de Disney.





Precioso tributo a los modelos de dibujo al natural con este corto realizado por Taha Neyestani para el Sheridan College de Toronto. Ojo, que esta animado con Photoshop.






Visto en Cartoon Brew